
Frías noches y amaneceres tardíos
entre golondrinas muertas
tras el paso del verbo encantador,
solo deja el lamento de la lluvia
como el sonido de una historia jamás escrita….
El vivo palpitar que ayer sonrió
hoy deshoja los segundos de un amanecer
que se retrasa en la densa sinfonía
de imágenes dolientes
agotando los parpados de mi silencio
donde reposan las entrañas del recuerdo
pidiendo al viento del olvido cruel
limpiar el color nostálgico
de sus pupilas ensangrentadas
dejando correr las lagrimas
que hagan naufragar mi sollozante almohada….
Esta noche el eco oscuro de mis versos
es una cizaña doliente
que araña las paredes del pozo de la traición
y condena mi último aliento